BMW mejora constantemente su rendimiento en materia de protección medioambiental para minimizar las repercusiones de su actividad sobre el medio ambiente. En los últimos cinco años las emisiones de CO2 por cada coche producido descendieron un 15%, la admisión de agua de el proceso se redujo aproximadamente en un tercio, las aguas residuales resultantes en un 16% y el consumo de energía por unidad en un 20%.
A continuación se exponen algunos ejemplos que abarcan múltiples fases del proceso de producción:
1. Gestión de la energía:
El programa de optimización del consumo máximo desarrollado en el marco de la Técnica de Control de Centrales (ZLT) reduce los picos de potencia eléctrica. De este modo, se consigue, por ejemplo, desconectar y volver a conectar de manera selectiva las instalaciones de ventilación de edificios y las estaciones de carga de baterías. El requerimiento de desconexión está controlado a través de un distribuidor de carga común para las fábricas bávaras que optimiza la carga máxima común. Los programas de conexión ZLT son capaces de adaptar de manera precisa los tiempos de funcionamiento de las instalaciones de iluminación y de ventilación de edificios a los horarios de producción.
2. Emisión:
Las características de los procesos de producción generan emisiones en forma de sustancias que contaminan la atmósfera, es decir, ruido y vibraciones. Por eso, la mejora constante de la protección medioambiental desde las actividades de producción requiere la implantación de procesos que minimicen las emisiones y permitan ahorrar energía. Gracias a las nuevas tecnologías ha sido posible ir reduciendo estas emisiones. Y para ello, la introducción de procesos de barnizado con pocos disolventes o ninguno, así como las instalaciones de postcombustión térmicas y regenerativas han sido una contribución decisiva. Para disminuir las emisiones de dióxido de carbono se ha implantado la reducción de energía de carga base (consumo de energía fuera de producción). Asimismo, la optimización de los procesos de combustión ha reducido las emisiones de monóxido de carbono. Los niveles de dióxido de azufre (SO2) y óxido de nitrógeno (NOx) son bajos gracias a las medidas ya implantadas como por ejemplo, el empleo de combustible pobres en azufre como el gas natural, los sistemas de calefacción a distancia y el fuel - oil ligero o el uso de quemadores pobres en NOx. Las emisiones de partículas se han reducido mediante procesos de aplicación electrostática durante el barnizado y a los lavadores Venturi en las cabinas de pintura a pistolas.
3. Gestión de desechos:
La protección eficaz del medio ambiente presupone evitar la aparición de desechos y, siempre que sea necesario, una cuidadosa clasificación de los mismos. De acuerdo con los principios fundamentales de la moderna economía de desechos, el proceso de evacuación comienza en el mismo sitio en se produce el desecho. Para satisfacer esta exigencia, los desechos del departamento de producción y oficinas se recogen por separado en el mismo lugar en que se originan, se preparan en centros de recogida y se aprovechan y evacuan de manera reglamentaria. Existe un sistema de información sobre desechos con respaldo IT (ABIS) que ofrece en todo momento una visión de conjunto íntegra y precisa de los flujos de desechos hasta llegar a su destinatario final. Este sistema permite detectar de inmediato cualquier cambio que se produzca y desarrollar y poner en práctica de forma sistemática estrategias de reducción y prevención. Además, antes de llevar a cabo la firma de los correspondientes contratos encargados de desechos de las fábricas de BMW someten a todos los socios contractuales en el ámbito de la evacuación de desechos a una auditoría específica de BMW Group para este tipo de empresas, independientemente de las certificaciones con que cuenten de antemano.
4. Aprovechamiento del agua:
Los circuitos cerrados, el reprocesamiento y el empleo de aguas subterráneas protegen las reservas de agua potable. Para evitar un consumo de agua desproporcionado, ésta se canaliza en circuitos siempre que sea posible. Esto es así tanto en lo que respecta a los procedimientos de producción - por ejemplo, en las instalaciones con lubricantes refrigerantes de la fabricación mecánica - como en el empleo de agua de refrigeración y limpieza. Gracias a las medidas de mantenimiento del agua de lavado, tales como la supervisión analítica y una dosificación exacta de los procesos químicos, se evita tener que reiniciar el proceso más a menudo y el elevado consumo de agua que ello acarrearía. Por ejemplo, el agua se recicla en el taller de pintura, en el lavado de vehículos o en los controles de calidad.
Las fábricas redactan documentos con la información detallada sobre lo que concierne al medio ambiente y especifican los objetivos medioambientales, referidos a cada departamento concreto.